Referencias

Yehudi Menuhin

“La paz es un flujo que enlaza a la vez pasión y serenidad, pero en equilibrio. Cuando un alma sensible y llena de compasión se alia con un temperamento que grita el rechazo a lo intolerable, cuando el impulso creador se alía con la maestría y la precisión de un gran arte, teneís a la vez genio y obra maestra y, si puedo decirlo, un ser lleno de gracia y misterio.”

Augusto Roa Bastos

“Acaso la mirada zahorí y como sonámbula con la que Sofía Gandarias contempla a sus modelos vivientes desaparecidos para plasmarlos en sus cuadros desde “ adentro “ y para oir hablar a cad unmo de ellos en sus figuras aparente o definitivamente mudas, no sea uno de los méritos menores de esta visionaria exploradora de sombras.
De este modo, los retratos de Sofía Gandarias no se limitan a ser homenajes celebratorios a los personajes elegidos. Son un acto, sí, de reconocimiento de esos personajes representativos en lo que tienen de humano . Pero también, y principalmente, un acto de conocimiento de sí misma a través de esas figuras pintadas a pequeños golpes de soledades y encuentros. Como en la vida.”

 

Carlos Fuentes

“Sofía Gandarias nos entrega ahora, con brocha de retratista española, velazqueña, bajo la luz del sol de noche hispánico, el rostro del último sufrimiento, de la más reciente violencia. Ella es la maestra del siglo más breve.”

José Saramago

“Más que simplemente pintar retratos de figuras llamadas públicas, lo que Sofía Gandarias hace es convocar uno a uno a los habitantes de su memoria y de su cultura, aquellos a los que ella misma llama “las presencias”, trasportándolos a una tela en donde tendrán el privilegio de ser mucho más que retratos, porque serán las señales, las marcas, las cicatrices, las luces y las sombras de su mundo interior.”

Simone Veil

“Por sus retratos, por los lazos que establece entre ellos y los acontecimientos, Sofía Gandarias nos recuerda, a pesar de la dramática actualidad, que nunca se debe perder la esperanza en el ser humano.”

Kosme de Barañano

“Sofía Gandarias construye su mural (Gernika ) en el regazo de unas imágenes difusas, pero que quieren ser más reales, más esencialmente humanas, que las totalmente perfiladas de la realidad. Al hacerlo, arroja Gandarias como Francis Bacon al género humano a un abismo no definido perspectivamente, pero en el que mantiene lña angustia de su presencia. No le interesa la retención de lo fugaz de un retrato sino el pathos de su existencia, La reflexión formal de Sofía Gandarias, como la de Bacon, como la de Giacometti o la de Music, es una reflexión visual sobre la figura desfigurada, no sólo convertida en sombra expresiva, enmarcada en los cuadros como se enmarcan las esquelas o apoyada en sus propios pies de pedestal , sino fundamentalmente convertidas en erosión, en fuga de sí mismas.”

Luis María Ansón

“Querida Sofía…

Tus responsabilidades públicas en Europa y en España te han restado tiempo para la gran vocación de tu vida: la pintura. Pero has seguido creando y cosechando éxitos internacionales como aquella exposición de Roma que mereció el elogio de muchos intelectuales de relieve. José Saramago se rindió ante tu pintura. También Roa Bastos, Carlos Fuentes, Yehudi Menuhin o Simone Veil. He leído también artículos sobre tus pinceles de Marc Agi, de Malefakis, de Sami Nair.

Tu pintura es muchas veces un espejo oscuro colocado delante del mundo turbio del llanto y la miseria. Me ha impresionado el artículo que Saramago dedicó a tu gran exposición de Praga y que publicó el Corriere della Sera la pasada semana. Entre la pluma del Nobel, tristemente desaparecido, y tu pincel herido, Kafka se desgarra a chorros. Como no te mueves en los circuitos españoles no es fácil que la crítica nacional reconozca tus éxitos. Por eso, querida Sofía, te escribo estas líneas públicas. Para ti la pintura es una cosa mental. Resuelves lo que quieres decir con un oficio cada año mejor aprendido. Pero lo importante es lo que expresas. Roa Bastos destacó en tu paleta la indagación ontológica y existencial. Recuerdo que escribí entonces: “Sofía Gandarias levantó un día sus pinceles al cielo y del cielo llovía sangre”.

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SOFÍA GANDARIAS