El ‘Gernika’ peregrino de Sofía Gandarias regresa a casa
El periplo internacional del Gernika de Sofía Gandarias ha llegado a su fin. El museo de la villa foral vuelve a exhibir en sus salas la imponente obra de la artista, que durante más de veinte años viajó por Europa como embajadora de la memoria del bombardeo del 26 de abril de 1937, cuando la Legión Cóndor redujo a cenizas la simbólica localidad vizcaína.
«Ha vuelto a su sitio, tal y como ella lo deseó siempre», afirmó Enrique Barón, -que desempeñó, entre otros altos cargos, el de ministro y presidente del Parlamento Europeo- al contemplar hoy lunes la obra de su esposa, de origen gernikarra, instalada de nuevo en el Museo de la Paz.
La historia del cuadro está estrechamente ligada a la trayectoria vital de la pintora. Presentado en 1998, el tríptico fue donado al museo dedicado al bombardeo y a la Guerra Civil en Gernika, donde permaneció hasta que la remodelación de las instalaciones obligó a retirarlo de la exposición permanente en 2002. Aquella retirada accidental dio inicio a un inesperado peregrinaje por España, Italia y Suiza, hasta llegar al emblemático Palacio de las Naciones de la ONU, en Ginebra. «Sin quererlo, se ganó el sobrenombre del ‘Gernika peregrino’», explicó Barón, que custodia el legado de su esposa junto a su hijo, Alejandro.
Durante la pandemia, la ONU se convirtió en otro de los hogares provisionales del cuadro, aunque solo se pudieron exhibir los paneles laterales debido a las normas del organismo, que impedían mostrar el panel central por incluir una cruz. La ONU, no obstante, retuvo uno de los bocetos -«la de la paloma»- tras un acuerdo con la Universidad para la Paz, de Costa Rica. Su última parada antes de regresar a Gernika fue Berna, «donde se expuso en una conferencia de solidaridad con Ucrania», recuerdan.
El tríptico representa la destrucción de la iglesia de San Juan de Gernika, con el reloj detenido en la hora exacta del ataque. Incluye también la figura de una madre embarazada, símbolo de la maternidad truncada, mientras una lluvia de sangre cae sobre el pueblo convertido en un horno candente. Gandarias empleó polvo de mármol, arena y papeles de seda para generar texturas, e incorporó la crónica del periodista George Steer, cuya denuncia internacional permitió dar a conocer la magnitud del bombardeo.
«Este cuadro es algo que solo una mujer podría expresar, una visión que pone en el centro la fragilidad y la vida», subrayó Barón.
El exministro explicó también que su hijo -propietario legal de la obra tras el fallecimiento de la pintora sin testamento- envió una carta de agradecimiento al Patronato del Museo de la Paz, «al que trasladamos el deseo de la familia de que el tríptico permanezca definitivamente en Gernika». Agradeció asimismo a la Diputación «su apoyo que ha sido esencial en el proceso de la vuelta a casa de la obra de Sofía».
El regreso del ‘Gernika peregrino’ incluye además la entrega de un valioso conjunto de documentos que enriquece la comprensión de la obra. Entre ellos se encuentran bocetos y manuscritos de Sofía Gandarias sobre su proceso creativo, así como el texto, escrito en euskera vizcaíno y castellano, con el que presentó la obra al entonces alcalde Eduardo Vallejo, con quien mantenía una estrecha amistad.
